HA DE MORIR PRIMERO

Me pregunto esta vez por fin, cómo se hace.

Morir a lo pasado, resolver lo vivido

lo sentido y deseado.

Morir a lo pensado.

Morir yo, morirme yo con  ellos,

Tan vastos mis recuerdos,

los seres que esperaron ansiosos mi llegada.

Mis noches pernoctando,

dormida entre mis sábanas.

Morir a mis huídas,

porque también las tuve

Morir como el invierno,

para dejar que todo vuelva a ser

y renazca

Morir a mis ideas,

aquellas que ayudaron

a armarme y sostenerme.

Morir a lo que construí tan fiel,

dentro de mí

Para sobrevivir viviendo,

muriendo y renaciendo.

Ha llegado el momento.

La muerte ya está aquí.

He conocido, sin embargo ahora,

la infame y cruel audaz saboteadora,

que sobrevuela intensa

como una pluma eterna

muy profundo en  mi mente

Y allí decide, ociosa, osada, tan cómoda quedarse

Ella, primero, sí, mi ser adolescente,

ha de morir primero.

No me deja más chance.

Ha de morir primero.

La tierra está trillada, revuelta y preparada

Las semillas dispersas, pero la lluvia fresca

y presta a alimentarlas, no puede aún llegar.

Tan grande y tan brutal la trampa que me hace.

Se resiste a la muerte y sin embargo

ya no hay escapatoria.

La muerte es dolorosa. La muerte es el adiós

por siempre y para siempre

la renuncia completa, la aceptación, el cambio.

La muerte es transformarse, ya no más intentar

forzar ni poseer a algo, a mí o a alguien

La muerte es irse ella para que llegue yo

Para ser yo, por fin, la que resurja nueva.

Ha llegado el momento de madurar los frutos.

Toda muerte es el fin de los tiempos amados

Los años que sostuve con pasión

entre mis suaves manos.

Y ha de llegar por fin, aunque no la queramos.

Parece ya muy justo convocar a los dioses, las diosas

solicitar urgente convenientes ayudas.

Sola no puedo, es demasiado fuerte,

dejar de ser quien soy para irme por siempre

Transformarme en un soplo, un cálido susurro

de aquello que antes fui y que me mantuvo

Y que cuesta soltar y dejar ir.

Desarmar los apegos de aquellas estructuras

Ideas concebidas , creyendo que nada,

ni nunca ni por nadie , sería capaz de trastocar.

Y hete aquí las vueltas de la vida.

Ha llegado un momento culminante.

Después de ella, mi fiel boicoteadora,

he de partir yo,

ya nunca más quedarme

No más los sitios conocidos, las pieles que he adorado

No más mis ojos ni mis labios, besando , estremeciendo.

Me voy ahora, ya, por siempre y para siempre

y lo más duro,  que más cuesta dejar en este espacio eterno

Es tu recuerdo inmenso.

Son las ganas que tengo de amarte y abrazarte

Ya nunca más será,  ya nunca más seremos

Ya nunca más te haré el amor

Ni el odio , la ternura ni el dolor ni el perdón.

Ya te dejo partir y a mí, con vos

Y a mí, muriendo hoy a todo lo que fui,

para volver a ser por fin , aquella que ahora soy.

 

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